Guanajuato, la ciudad de los tres mil callejones
Pocos escenarios hay en el mundo automovilístico tan impresionantes y retadores como las calles subterráneas y los callejones coloniales de Guanajuato. Cuando La Carrera Panamericana llega a esta hermosa ciudad virreinal, el tiempo parece detenerse y la historia se mezcla con el estruendo de los motores.
Laberintos de piedra y leyenda
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Guanajuato es famosa por su arquitectura barroca, sus minas milenarias y su compleja red de callejones empedrados que serpentean entre cerros y colores. Su joya más célebre es el famoso Callejón del Beso, pero lo que pocos imaginan es que debajo de este entramado colonial existe otra ciudad oculta.

Con el paso de los años y el crecimiento urbano, los antiguos cauces y túneles secos se transformaron en una audaz red de calles subterráneas viales —como la emblemática Calle Miguel Hidalgo inaugurada en los años sesenta y túneles posteriores—, convirtiendo lo que un día fue una obra de supervivencia hidráulica en una fascinante vía rápida que hoy desafía a los pilotos de La Panamericana.
El mejor spot para ver los autos
Busca un lugar estratégico cerca de las entradas a los túneles o en el Teatro Juárez. El eco de los motores acelerando bajo tierra es una experiencia sensorial que ningún amante de los autos se debe perder.

“Guanajuato no se recorre solo con el mapa; se vive con el corazón en la mano y el sonido de los motores rebotando en sus paredes de cantera.”