1952, La Carrera se Afianza
en el mundo del rally automotriz

Para 1952, la tercera edición de La Carrera Panamericana ya se había convertido en un evento legendario que se comparaba con los mejores rallys del mundo automotriz como el Targa Florio y la Mille Miglia de Italia, y las 24 Horas de Le Mans en Francia.

Durante aquel año varios de los fabricantes automotrices como Lincoln, Mercedes, Alfa Romeo, Porsche y VW enviaron equipos completos para competir en el evento. Por su parte, las compañías americanas estuvieron presionando a los organizadores para crear una nueva categoría que incluyera a sus autos argumentando que la competencia habría de ser más justa.

Así, durante esta edición, se abrió la categoría Sport para los autos pequeños deportivos de dos asientos y la categoría Turismo Estándar para autos de producción de cuatro asientos, autos que tuvieran una producción de más de 5,000 unidades al año y que fueran construidos entre 1949 y 1952. A los autos de producción les fue permitido efectuar modificaciones en los amortiguadores, la suspensión, las ruedas, las llantas, el asiento trasero y el tanque de gasolina.

La ruta no fue modificada en esta edición, pero sí se eliminó el día de descanso por lo que los pilotos tuvieron que manejar durante cinco días consecutivos, lo que representó un esfuerzo adicional.

Ese año se le dio mayor importancia a la seguridad del piloto y de los espectadores, por ello algunos soldados del ejército mexicano fueron situados cada 800 metros a lo largo de la ruta y cada 50 metros en los pueblos y ciudades. Incluso, se les dio la instrucción de disparar a cualquier animal que pudiera ser un peligro para los competidores al pasar por la carretera.

La escudería Millanese Guastalla inscribió tres Ferrari 340 Coupés para Alberto Ascari, Villoresi y Chinetti. Por su parte el italiano Piero Taruffi compitió con un Oldsmobile ‘88 al igual que el ganador de la primera edición, Herschel McGriff.

El equipo que causó la mayor sensación fue el Mercedes-Benz con tres vehículos 300SL, dos Coupé ala de gaviota y un Spyder. Karl Kling y Herman Lang manejaron los Coupés y el piloto aviador John Fitch, quien derribó a varios aviones alemanes en la Segunda Guerra Mundial pocos años antes manejó el Spyder.

Los alemanes tomaron su participación en La Carrera Panamericana con mucha seriedad y llegaron a Tuxtla Gutiérrez con un equipo de 23 personas y 13 vehículos. Hicieron más de 2,000 millas de pruebas en diferentes secciones de la ruta y a diferentes alturas en donde analizaron todo: las bujías, el carburador, la composición de la gasolina y el consumo de gasolina en las diferentes secciones.

Porsche trajo dos 356 GTs con un motor de 1,500 cc y 70 caballos de fuerza que alcanzaban una velocidad máxima de 110 mph (177kmph). Cabe mencionar que estos autos pertenecían al Príncipe Alfons von Hohenlohe, quien vivía en México y era el importador nacional para la marca VW.

En la categoría Turismo Standard, sobresalieron los tres Lincoln Capris que tenían un motor V8 de 5.2 lt. que llegaban a una velocidad máxima de 125 mph (201 kmph).

La Carrera Panamericana

11-17 de octubre 2019

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